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Estas en MIS AVENTURAS MONTAÑERAS Archivo de Relatos December 2010 Penyes Altes Del Moixero (2.275 M.) Y Puigllançada (2.409 M.)
Tuesday 14 de December de 2010, 15:36:53
PENYES ALTES DEL MOIXERO (2.275 M.) Y PUIGLLANÇADA (2.409 M.)
Tipo de Entrada: RELATO | 1574 visitas

Ascensión en una sola jornada a estos dos picos de la zona, primeramente el Puigllançada desde Coll de Pal para ir "calentando" y luego Penyes Altes de Moixeró desde Gréixer, con un desnivel acumulado entre las dos de unos 1.500 metros, con dos puntos de partida diferentes por tanto. Mucha nieve acumulada que nos hizo tener un ritmo lento, aunque lo mejor fue la sensación de soledad en la montaña, no encontramos absolutamente a nadie en todo el día, el tiempo era algo frío pero el día acompañó y pudimos tener buenas vistas.

Después de mirar varios sitios a los que podía ir para comenzar a “calentar” la temporada de salidas invernales, opté por hacer de momento algo asequible por el prepirineo. Después de las últimas nevadas podía ser una buena ocasión también para desempolvar las raquetas de nieve, así que echando un vistazo al mapa y tras mirar varias reseñas decidimos ir cerca de la sierra del Cadí.

La idea inicial era hacer 3 picos en una sola jornada, el Tossa d’Alp, el Puigllançada y Penyes Altes de Moixeró, aunque al ser ahora los días tan cortos finalmente descartamos la Tossa d’Alp tras echar un vistazo a los horarios, con lo que finalmente sólo haríamos el Puigllançada y Penyes Altes.

Me vuelve a acompañar el incombustible “Lute” como en casi todas las salidas invernales. Hemos quedado a las 4 de la noche y enseguida ponemos rumbo hacia el norte, lo mejor de salir siempre a estas horas tan intempestivas es el poquísimo tráfico que hay en la carretera, mientras casi todo el mundo duerme nosotros tiramos hacia el monte…

Nuestro primer objetivo será el Puigllançada, para ir “calentando” las piernas, ya que es una ascensión muy sencilla desde Coll de Pal. Sobre las 6:30 de la madrugada llegamos a Bagà, último pueblo antes de subir, nos encontramos con que ya en el pueblo están todas las calles llenas de nieve, y eso que sólo estamos a 1.000 metros de altura, lo que quiere decir que hoy no nos vamos a escapar de la nieve ni un solo momento. Como hace tanto frío decidimos equiparnos justo al lado del pueblo para estar el mínimo tiempo arriba preparándonos al salir del coche, todavía es noche cerrada y el frío se nos mete en cada rincón de nuestro cuerpo. Tras preparar todos los bártulos comenzamos la subida hasta Coll de Pal, a 2.070 metros de altura, donde llegamos sobre las 7:00. La carretera hasta arriba está limpia de nieve aunque en los últimos metros ya hay una fina capa que hace que tenga que ir bastante despacio con el coche, no he traído cadenas y más vale tomarlo con calma. Por cierto, a media subida me llevé un susto grande cuando un ciervo se nos cruzó por medio de la carretera delante de los faros del coche, ¿de dónde saldría ese bicho en medio de tanta nieve?

Al llegar a Coll de Pal nada más salir del coche el frío nos recibe a lo bestia, la temperatura debe rondar los -10 grados, debemos darnos prisa en ponernos en marcha o nos quedaremos congelados allí mismo. A esa hora justo comienza a insinuarse algo de luz por lo que descartamos ponernos los frontales al comenzar, de momento se ve bien aunque todavía sigue siendo de noche. Sin perder tiempo comenzamos a subir la montaña, no tiene más historia que tirar hacia arriba por donde mejor se pueda, al estar toda cubierta de nieve no hay camino definido pero tampoco hay pérdidas posible, mientras vayamos ascendiendo ya vamos bien. Hemos tanteado la nieve y hemos visto que está lo suficientemente dura como para dejar de momento las raquetas en el coche, tampoco hacen falta los crampones, la bota se hunde bastante bien. Por cierto, este día estrenaba mis nuevas botas, unas Bestard Alpine Lite K, y tengo que decir que se portaron perfectamente durante todo el día metidas en la nieve, no sentí nada de frío en los pies.

Mi compañero Esteban siempre va delante, haciendo gala de su mejor forma física, a mí no me ayuda mucho precisamente el estarme todo el día sentado en la oficina, la verdad es que tendría que ponerme también más en forma ya que luego en la montaña el cansancio a veces me acaba pasando factura. Nos vamos decantando un poco hacia la derecha desde la salida de Coll de Pal ya que en esa parte estamos algo más protegidos del viento que sopla, el día ya está comenzando a clarear y se comienzan a ver las montañas que nos rodean así como la cima redondeada y ancha a la que nos dirigimos, el día parece que será bueno. Mientras sigo subiendo veo como Esteban ya ha llegado arriba pero se da media vuelta, baja un poco y se queda agachado, al llegar junto a él comprendo el motivo: hace un viento tan fuerte en la cima que no hay quien pare, pero ya que ya estamos arriba hay que llegar hasta lo más alto.

Dicho y hecho, hacemos los últimos metros y enseguida nos plantamos en la cima del Puigllançada, a 2.409 metros, pero el viento sopla tan fuerte que nos cuesta mantenernos en pie. Lo peor de todo es que si ya hacía frío cuando salimos, con este viento tan violento la sensación térmica debía ser de por lo menos -20 grados, esto es peor que estar dentro del congelador que tengo en casa siempre a -18 grados. Allí no hay quien aguante así que estamos el tiempo justo de hacernos las fotos de rigor y dar media vuelta. Eso sí, lo mejor de todo fue poder ver el amanecer desde la cima de la montaña, lástima que no pudiéramos estar bien que sino nos hubiéramos quedado más tiempo. La parte mala es que con el vendaval se me voló la funda de la cámara de fotos, cualquiera iba a buscarla… así que la di por perdida, con ese viento nos costaba hasta hablar.

Decidimos bajar rápido hasta el coche para entrar en calor, había momentos en los que me notaba la cara totalmente rígida del frío y continuamente iba haciendo muescas y gestos para moverlos músculos de la cara, ya que en la bajada teníamos el viento de cara y era peor aún, menos mal que en cuanto perdimos algunos metros de altura el viento se calmó un poco, porque en la cima nos costaba mucho mantener el equilibrio, en algunos momentos se me pasaron por la cabeza momentos pasados de aquella salida en las que nos pilló el Torb y acabé con congelaciones en los dedos…

La bajada se hace muy rápida y en poco tiempo volvemos al coche en el cual nos metemos enseguida para calentarnos un poco, el sol acaba de salir y apenas calienta aún. Lo malo fue el susto que me llevé cuando quise arrancar el coche, por un momento pensaba que no arrancaba del frío y que nos íbamos a quedar allí tirados, menos mal que aunque hizo el amago pisé el pedal a fondo y conseguí arrancarlo, buffff…

Hemos hecho el primer y más fácil objetivo del día, el Puigllançada así que ahora nos dirigimos con el coche hasta el inicio de la próxima subida, el pico de Penyes Altes de Moixeró, pero antes decidimos hacer una parada “técnica” en un bar de Bagá para tomarnos un café caliente que nos sienta de maravilla. El punto de salida está a 4 kilómetros del pueblo, en el desvío que subiendo hacia Coll de Pal nos lleva hasta Gréixer, pero como está todo nevado no me queda más remedio que meter el coche en una zona llena de nieve, espero que luego al sacarlo no me quede allí atascado…

Desde este punto partimos hacia este nuevo objetivo, son las 10:15 de la mañana, entre el café y los desplazamientos con el coche se nos ha hecho un poco tarde para salir pero confiamos en cumplir los tiempos que marcan las reseñas. Lo malo de esta ascensión es que pese a ser una  cima con una altitud relativamente modesta, 2.275 metros, al comenzar desde los 1.020 metros tenemos casi 1.200 metros de desnivel acumulado por delante, más los 300 metros que ya llevamos hechos en el Puigllançada hará un total en el día de hoy de unos 1.500 metros de desnivel acumulado, que además al hacerse por nieve se hace más duro todavía.

El camino sale al lado de la carretera por una pista aunque al cabo de 5 minutos encontramos una cadena que impide al paso a los coches, y en 10 minutos más llegamos al núcleo de Gréixer, que en realidad es un conjunto de casas más que un pueblo en sí.

Por cierto, una de las reseñas que llevaba era de un libro de excursiones por Cataluña (itinerario número 18), en el que pude ver que al finalizar las descripciones indicaba que para tener más información de la montaña se podía consultar la web de Madteam, supongo que el club colaboró de alguna manera en la elaboración de este libro, aunque ya hace bastantes años que lo tengo.

Tras pasar por las afueras de Gréixer llegamos a un desvío. Nuestra idea era hacer un recorrido circular pasando primero por el collado de Cabrera y luego por el collado de Moixeró pero como vemos que iremos justos de tiempo decidimos en el último instante subir directamente por la canal de la Serp (siempre me pregunto de dónde sacarán estos nombres…), es un camino más corto pero también mucho más directo y por tanto también más empinado. Al quedar el camino en la cara sur y ser la zona tan escarpada la presencia de la nieve en los primeros tramos es casi inexistente, nada más comenzar el ascenso el sendero atraviesa una zona boscosa en la que poco a poco vamos ganando altura. Esteban me comenta que las raquetas que llevamos a cuestas y que es un peso añadido las podríamos dejar escondidas en algún lugar para ir más ligeros y cogerlas a la vuelta ya que a priori no parece ser que las vayamos a utilizar en todo el día, pero finalmente decidimos cargar con ellas ya que arriba del todo no sabemos como estará aquello de nieve y después de nuestra última decepción en el Tuc de Mulleres donde nos hundíamos hasta las trancas por no llevar raquetas, preferimos cargar ese peso que no tener que arrepentirnos luego.

El camino sube fuerte de una forma continua y casi sin respiro, a medida que ganamos altura comienza a aparecer algo más de nieve, pero al no estar dura tampoco necesitaremos los crampones, el paisaje cada vez se va dilatando más y ya comenzamos a ver a los lejos Montserrat y el Montseny, así como el Pedraforca y la Sierra de Ensija. El día se está portando fenomenal y en algunos momentos hasta tenemos mucho calor, nada que ver con hace unas horas cuando estábamos en medio de la ventisca en el Puigllançada…

Delante nuestro tenemos en todo momento la imponente pared sur de Penyes Altes, al acercarnos a la base de la pared el camino gira hacia la izquierda y se vuelve algo más suave, aunque aquí la presencia de la nieve ya es constante. El problema, como nos está ocurriendo habitualmente en nuestras últimas salidas, es que hay un buen grosor y no hay huella abierta por lo que nos toca de nuevo el incansable trabajo de abrir una traza por allí, las únicas huellas que vemos son sólo de animales, hace días que no ha pasado nadie por allí. Lo malo también es que el desnivel es tan fuerte que las raquetas tampoco servirían en esta zona. Precisamente una de las cosas que más me gustó fue el no encontrarnos absolutamente a nadie en todo el día, ni en el Puigllançada ni en Penyes Altes, si no fuera porque abajo veíamos la carretera que entraba al túnel del Cadí hubiéramos parecido los dos únicos habitantes del planeta allí tan solos.

Después de llevar un buen rato subiendo, me da por mirar el altímetro y veo que marca solamente 1.500 metros, ¿cómo puede ser?, pensaba que llevaríamos más de la mitad de altitud recorrida, como no lo había ajustado bien abajo tenía dudas de la fiabilidad de la altura así que intenté no hacerle mucho caso. Tras cruzar la canal de la Serp propiamente dicha, el barranco se abre y vemos al fondo el collado Raset, muy ancho y suave, lo malo es que parecía relativamente cerca pero a medida que íbamos subiendo cada vez nos costaba más, parecía que no íbamos a llegar nunca, Esteban era casi siempre quien iba abriendo huella pero nuestro ritmo era muy lento al progresar hundidos en la nieve junto con el cansancio por el desnivel acumulado que llevábamos ya, las paradas cada vez se hacían más frecuentes.

Pero por fin conseguimos llegar al collado Raset, a 2.100 metros de altura, donde hay un palo indicador y por donde pasa el GR 150. Al otro lado queda toda la comarca de la Cerdaña aunque estaba bastante tapada por nubes y no había buena visibilidad. El camino continúa hacia la derecha en dirección Este ahora ya por un tramo mucho más suave.

El problema es que se nos ha hecho muy tarde, al querer hacer 2 picos en un día y haber comenzado el segundo algo tarde el tiempo se nos ha echado encima. Comentamos que hacer, si dar media vuelta o seguir, y decidimos que ya que hemos llegado hasta aquí arriba y después de toda la paliza de la subida hemos de llegar hasta el final, eso sí, asumiendo que llegaremos abajo ya de noche, puesto que son las 2 de la tarde y a las 6 ya está todo completamente oscuro, es lo malo de los días de invierno… Sin perder tiempo continuamos entre árboles el camino, ahora vamos siguiendo las marcas del GR que a veces no son muy evidentes, al estar todo nevado no tenemos ninguna otra referencia, tan sólo en algunos momentos el camino se abre un poco y vemos al fondo lo que todavía nos queda, pensaba que ya no sería tanto pero los últimos metros se están haciendo eternos, ahora es cuando los 1.500 metros de desnivel acumulado que llevamos en nuestras piernas se notan y mucho, hasta me cuesta seguir la huella del Lute, hoy no está siendo uno de mis mejores días, físicamente hablando.

Pero como todo lo que empieza acaba… por fin llegamos a la cima de Penyes Altes del Moixeró, a 2.275 metros, que aún no siendo muy alta tiene unas vistas excepcionales en todas direcciones, siendo además vértice geodésico de las provincias de Barcelona, Lérida y Gerona. Al fondo de todo queda el pueblo de Bagá y vemos también la Tossa d’Alp al otro lado. Lo malo es que en la cima vuelve a soplar el viento tan fuerte que no aguantamos allí ni un minuto, ni siquiera pudimos sacar fotos de la cima porque nos costaba muchísimos mantenernos en pie, hoy el viento en las cimas se está cebando con nosotros y no nos está dejando disfrutarlas ni un solo instante, que le vamos a hacer…

Sin perder tiempo damos media vuelta y comenzamos el descenso, son las 3:15 y ya tenemos asumido que no llegaremos abajo con luz, y aunque en teoría el descenso siempre es más rápido, con la nieve siempre se hace también más lento, sobretodo en los tramos algo más llanos como es este primer tramo de vuelta hasta el collado Raset, desde el cual al otro extremo vemos el pico del Moixeró, si hubiéramos tenido tiempo no hubiéramos descartado hacerlo también, pero ahora toca bajar rápidamente.

El descenso se nos hace largo, larguísimo, cuando llevamos tanto rato bajando muchas veces nos damos cuenta de todo lo que hemos llegado a subir, parece mentira el desnivel que hemos llegado a hacer, por mucho que bajamos y bajamos vemos que todavía nos queda un buen rato, no me extraña que hayamos acabado tan petados con este desnivel. Estamos bajando de nuevo por la canal de la Serp, porque es la más corta y porque no queremos estar probando otros caminos, el itinerario circular que teníamos previsto al final no va a poder ser…

A media bajada paramos 5 minutos a comer algo, apenas hemos probado bocado en el día de hoy y estamos muertos de hambre, así que un par de minibocatas y a seguir, el sol ya hace rato que se ha escondido y la claridad del cielo se va apagando por momentos, hasta que llega un momento en que ya casi no distinguimos los hitos de piedras y la pintura amarilla que marcan el camino y no nos queda más remedio que ponernos los frontales, la última media hora la tendremos que hacer en la oscuridad, menos mal que hemos conseguido bajar bastante y ya vemos abajo las luces de Gréixer y la carretera con multitud de coches que nos sirve de referencia para la bajada, por lo que no tenemos problemas en llegar de nuevo hasta abajo, a eso le llamo yo caminar de sol a sol, salimos esta mañana de noche y volvemos también de noche, desde luego, no podemos decir que no hayamos aprovechado bien el día, aunque reconocemos el fallo de haber salido tarde en la segunda excursión, lo mejor habría sido centrarnos sólo en ésta y si hubiera sobrado tiempo (y ganas, claro) hacer el Puigllançada, aunque al final lo hicimos al revés.

Al llegar al coche nos cambiamos de ropa enseguida y una sola mirada nos basta para saber que lo primero que haremos al salir de allí es ir a tomar un merecido café en el pueblo de nuevo, que hoy nos lo hemos currado!!!

Dicho y hecho nos metemos en un bar a calentarnos un poco después de estar todo el día prácticamente metidos en la nieve y comentamos la jornada, lo malo es que todavía nos quedan 180 kilómetros del viaje de vuelta, pero el cual aprovechamos para ir pensando en cual será nuestra próxima salida...



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