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Estas en MIS AVENTURAS MONTAÑERAS Archivo de Relatos September 2009 Gr92 - Etapa 4: De Roses A Sant Pere Pescador
Friday 25 de September de 2009, 11:12:59
GR92 - ETAPA 4: DE ROSES A SANT PERE PESCADOR
Tipo de Entrada: RELATO | 2366 visitas

Cuarta etapa del GR92, desde Roses hasta Sant Pere Pescador, con un recorrido de 24,8 kilómetros, ya que en El Cortalet no hay transporte público para la vuelta y por tanto la alargamos más de lo que indica la guía oficial. Esta etapa pasa por Castelló d'Empúries y atraviesa todo el Parc dels Aiguamolls de l'Empordà y es totalmente llana, por lo que podremos disfrutar del maravilloso entorno del parque y observar todo tipo de aves que allí habitan.

Tras haber atravesado todo el Cap de Creus y recorrer la zona más al norte de la Costa Brava en esta etapa nos vamos a encontrar un recorrido totalmente llano ya que atravesaremos todo el Parc dels Aiguamolls de l’Empordà hasta llegar a la población de Sant Pere Pescador. En teoría y siempre siguiendo la guía oficial esta etapa debería acabar en el centro de El Cortalet, en medio del parque natural, pero puesto que hasta allí no llega ningún tipo de transporte público nos vemos obligados a alargar la etapa hasta la siguiente población. Por tanto esta etapa será más larga de lo normal y la próxima será más corta ya que parte de su recorrido lo haremos hoy.

Con el coche nos dirigimos hasta Rosas, punto de partida de la excursión de hoy. Dejamos el coche al lado de la estación de autobuses para que luego al llegar desde Sant Pere Pescador lo tengamos justo al lado, ya que previsiblemente llegaremos bastante cansados al alargar esta etapa. Desde la estación de autobuses bajamos en dirección a la playa desde donde iniciaremos esta etapa. El mar está muy tranquilo y apenas hay olas, da gusto ver una playa como la de Rosas tan vacía y tan tranquila, aunque siendo las 8 de la mañana es normal y mucho más en esta época.

Comenzamos a caminar con muy buen tiempo siguiendo el paseo marítimo que habíamos dejado a mitad de recorrido finalizando la etapa anterior. Al cabo de unos 10 minutos caminando tenemos que dejar el paseo y desviarnos hacia la derecha hasta cruzar la carretera de entrada a Rosas, cerca de La Ciutadella. El camino comienza a alejarse de la población a medida que avanzamos, previamente atravesamos un par de carreteras que se dirigen a otras poblaciones, al no ser verano la población de Rosas se ve mucho más tranquila que en la época estival cuando aquello siempre está a tope.

Al acabar de cruzar una urbanización, delante nuestra tenemos un terreno totalmente llano por donde discurren varios caminos. Aquí tenemos el primer problema ya que en este punto perdemos las señales, nos pasamos varios minutos intentando encontrar algún rastro pero no hay manera, la verdad es que tampoco hay ningún soporte donde puedan señalizarse. Este primer tramo del GR coincide con un itinerario ciclista de la zona. Unos ciclistas nos adelantan y tiran hacia la izquierda pero la pista principal tal y como está dibujada para que tire hacia la derecha así que nos dirigimos hacia allí. Al cabo de unos cientos de metros vemos que la pista va en la dirección contraria a la que queremos ir así que decidimos dejarla y tirar campo a través hacia la dirección teórica adonde se ha de dirigir el sendero. Finalmente nos cruzamos con una pista en la cual conseguimos ver una señal en uno de los postes eléctricos, por fin volvemos a estar de nuevo en el buen camino aunque nos hemos quedado un poco sorprendidos de lo mal señalizada que estaba la ruta en el punto donde nos equivocamos de dirección.

El camino ahora transcurre por un pasillo en una pista, ya que a ambos lados del itinerario crecen cañas de unos 3 metros de alto, lo que nos deja ver solamente hacia delante ya que nos tapan todo el paisaje por completo, pero de esta manera el camino no tiene pérdida ya que no hay otra salida, o se sigue hacia delante o se vuelve hacia atrás. Finalmente llegamos hasta la carretera que lleva hasta Palau Saverdera, la cual hemos de seguir hacia la izquierda. Aunque la filosofía de los senderos de gran recorrido es evitar en lo posible las carreteras y las zonas urbanas, hay momentos en los que no queda más remedio que seguirlas, como es este caso ya que a ambos lados de la carretera hay diversos carteles indicativos avisando que estamos en un parque natural y que por tanto está prohibido el acceso a las personas para una mejor conservación.

Al cabo de un momento de caminar por la carretera, a mano derecha volvemos a tener la variante del GR 92-0, que en un cuarto de hora nos llevaría hasta unos pequeños lagos llamados Vilaut. Esta variante es la que salía de la población de Llançà y acaba enlazando aquí de nuevo con el sendero principal. Como tenemos decicido que no haremos ninguna de las variantes la pasamos de largo y seguimos por la carretera, en la que no hay nada de tráfico. Al final de una larga recta en la que cruzamos 3 puentes a mano izquierda sigue el camino, esta vez ya por pista de tierra, no nos gusta nada caminar sobre el asfalto, le quita todo el encanto a las excursiones, nos gustan los caminos más “naturales”.

El camino a partir de ahora es mucho más sombrío ya que al cambiar de orientación los árboles nos proporcionan una buena sombra, hace mucho calor y cuando caminamos por zonas que son totalmente soleadas acabamos achicharrados, en pleno verano con un sol de justicia dudo que haya gente que quiera estar caminando por esta zona. Cruzamos un pequeño puente de madera que nos permite salvar una pequeña acequia y el camino se vuelve más estrecho aunque está muy bien definido y no tiene pérdida. Tras seguir durante un buen rato por una pista bastante ancha llegamos por fin a Castelló d’Empúries. El problema de caminar por esta pista es que cuando te cruzas con algún coche levantan una polvareda tan grande que tenemos que cerrar los ojos y aguantar la respiración durante un rato, o de lo contrario acabaremos con todos los pulmones llenos de polvo del camino.

Al entrar en la población decidimos hacer una parada en un bar para tomarnos algún refresco, ya que no encontraremos ningún otro núcleo habitado hasta llegar a Sant Pere. Pasamos por delante de unos lavaderos públicos que nos llaman la atención aunque supongo que a estas alturas y con la lavadora inventada nadie hará uso de él, de ahí que haya quedado como algo turístico más que práctico. Aprovechamos para visitar también la catedral del pueblo, que nos sorprende por sus dimensiones, para lo pequeño que es Castelló la veo muy grande, entramos dentro para recorrerla y hacemos algunas fotos, al salir nos metemos en un bar donde Marta se toma una Coca-cola y yo un café con hielo, es una de mis bebidas preferidas en días de mucho calor como hoy. Nos ponemos a consultar las reseñas y los mapas mientras descansamos para ver lo que llevamos hecho y lo que nos queda todavía por delante.

Llenamos la cantimplora en una fuente y salimos del pueblo en dirección al río Muga, veo que hay un paseo fluvial que recorre buena parte del río para dar un agradable paseo pero nuestra ruta lo que hace es cruzarlo a través de un gran puente también apto para el tráfico de vehículos.

En este momento llegamos a un paso subterráneo que cruza por debajo de la autovía que lleva hasta Rosas y ahí nos encontramos con que al salir al otro lado del paso subterráneo las señales desaparecen y no indican ninguna dirección a seguir. Nos ponemos a recorrer la zona para ver si en algún sitio conseguimos ver las señales pero no hay manera, por más que miramos no conseguimos ver ninguna, como si hubieran desaparecido de repente. Ni consultando la guía de la etapa ni con las indicaciones de otra reseña que llevamos conseguimos aclarar nada, parece que al haberse hecho las obras de la autovía hace ya algún tiempo han cambiado un poco la ruta original y no se han preocupado de volver a señalizarla correctamente. Tras muchas dudas, en la salida del subterráneo tiramos hacia la derecha, pero lo único que acabamos consiguiendo es dar una vuelta a la manzana de edificios que hay y volver de nuevo al mismo punto. Desorientados y sin saber hacia donde ir conseguimos ver en la rotonda un cartel con dirección a la depuradora, la cual venía descrita en la guía, al meternos por allí efectivamente volvemos a encontrar de nuevo las señales y nos alegramos un montón de haber vuelto al camino correcto.

El camino ahora transcurre por una larga pista de tierra muy ancha, las únicas sombras que encontramos aquí solamente la proporcionan los escasos árboles que hay al lado del camino, este tramo del camino se convierte en uno de los peores ya que es un paseo a pleno sol sin ningún aliciente, hasta que finalmente desemboca en la carretera que lleva hasta el centro de información del parque del Cortalet. En teoría aquí acaba la etapa de hoy pero al no tener posibilidad de volver en transporte público hemos de continuar.

Aprovechamos para descansar un rato y comer algo a la sombra, nos quitamos las botas para airear un poco los pies ya que con tanto calor parece que estén en ebullición dentro de las botas. A la hora en la que llegamos el centro está cerrado pero nos dedicamos a mirar los carteles indicativos que hay con multitud de rutas alrededor de los Aiguamolls, uno de los cuales es el que tenemos que seguir nosotros. Aprovechamos también para refrescarnos en una fuente que hay y repostar la cantimplora, hace tanto calor que meto toda la cabeza debajo del grifo aunque en 5 minutos volveré a estar casi seco, pero por lo menos iré fresco durante un rato.

Salimos del Cortalet siguiendo el itinerario llamado de La Massona. Pensamos que volveremos a meternos en otra pista de tierra y pasar otro rato de calor pero el camino me sorprende gratamente ya que hay bastante sombra y discurre entre las zonas pantanosas, en algunos tramos hay vallas de madera para evitar que la gente se salga del camino y durante el transcurso del mismo encontramos varios miradores que son para observar las aves del parque sin molestarlas, ya que a través de una pequeña rendija de estas cabañas de madera podemos mirarlas en la distancia, como yo no soy ningún especialista en ornitología no consigo identificar a casi ninguna de las que hay, aunque hay unos cuadros explicativos dentro de cada observatorio.

Al cabo de aproximadamente unos 45 minutos sale a mano derecha un desvío que en unos pocos metros nos lleva hasta la Torre Senillosa, es el observatorio más alto de parque con 22 metros así que vale la pena desviarnos y subir hasta allí, la torre de hecho era un antiguo silo que ahora han reconvertido en mirador, y la verdad es que merece la pena es desvío ya que desde allí se ve todo el Parc dels Aiguamolls, al ser toda la extensión que nos rodea completamente llana podemos abarcar con la vista la totalidad. En la terraza del mirador están dibujados los perfiles de las montañas lejanas que rodean la zona con el nombre de cada una, la visibilidad es medianamente buena así que podemos identificar algunas aunque las más alejadas no se ven demasiado nítidas.

Tras bajar de la torre y volver al GR de nuevo ahora el camino decididamente toma la dirección hacia la playa, pasamos una valla que indica el final del parque natural y en poco tiempo llegamos a la playa de Sant Pere Pescador, de arena muy fina y muy ancha. Como no hay casi nadie y todavía hace mucho calor no podemos resistir la tentación de meternos en el agua, así que nos quedamos con la ropa interior y no dudamos en tirarnos de cabeza al mar, el chapuzón nos sienta de maravilla después de caluroso día que hemos tenido. En cuestión de 10 minutos volvemos a estar secos con el viento y el calor que hace. Después de estar un rato tumbados en la arena nos ponemos de nuevo en marcha. A lo lejos se ve un montón de gente practicando kitesurf y windsurf, la playa de Sant Pere Pescador es idónea para estos deportes.

Salimos de la playa al lado de un camping que ahora parece cerrado y atravesamos un puente levadizo para superar un canal de agua, giramos hacia la derecha y seguimos por una pista ancha de tierra que da la vuelta a los restos de una urbanización que parece ser que se proyectó pero que nunca se llegó a construir, esta vez parece que se ha ganado la batalla a la especulación urbanística. Tras completar este rodeo llegamos al río Fluviá, el cual ya no dejaremos hasta entrar en la población, siguiéndolo por un camino que va paralelo a él y que está perfectamente acondicionado y señalizado, este trozo es muy agradable para caminar.

Al cabo de una media hora ya hemos llegado a Sant Pere Pescador, punto final de esta etapa, tras casi 24 kilómetros de caminata desde Rosas, como todavía nos sobra tiempo hasta que venga el autobús de la Sarfa que nos lleve de vuelta aprovechamos para ir a tomar un café en un bar y visitar un poco el pueblo, anteriormente habíamos estado en muchos campings de la zona pero nunca habíamos visto el pueblo hasta ahora. Con algunos minutos de retraso llega el autobús y regresamos a Rosas, donde cogemos de nuevo el coche y vamos directos para casa, con la pateada de hoy lo único que queremos es llegar y descansar todo lo que podamos…



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