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domingo 1 de agosto de 2010, 21:44:19
TRAVESIA BARCELONA-MONTSERRAT POR EL GR 6
Tipo de Entrada: RELATO | 3 Comentarios | 7016 visitas

Travesía completa desde Barcelona hasta Montserrat siguiendo el GR 6, que sale desde el laberinto de Horta y pasa por las poblaciones de Sant Cugat del Vallés, les Fonts de Terrassa y Olesa de Montserrat hasta llegar al monasterio de Montserrat, con un total de 52,5 kilómetros, que finalmente pude completar en 19 horas de tiempo. La señalización era muy escasa y el recorrido en muchos momentos transcurre por zonas asfaltadas, por lo que no se puede decir que sea un recorrido interesante, aunque el principal aliciente es saber que al final del recorrido está la montaña de Montserrat, si bien en último tramo con tanta subida después de tantos kilómetros recorridos se hace muy duro, pero con la recompensa final de conseguir finalizar todo el sendero.

En esta ocasión toca hacer senderismo, y para ello voy a hacer una de las travesías clásicas, la de Barcelona a Montserrat siguiendo el GR-6 en su totalidad, con un recorrido de 52,5 kilómetros, y aunque la guía oficial reparte todo el itinerario en 3 etapas la intención es hacerla en una sola del tirón.

Hacía mucho tiempo que tenía ganas de hacer esta excursión, una pateada de las buenas, quería ponerme a prueba a ver si era capaz de conseguirlo. El problema estaba en que nunca antes había recorrido tanta distancia por la montaña, y lo peor de todo es que no me había preparado físicamente nada para la ocasión por lo que tenía serias dudas de si sería capaz de llegar al destino. Pero la decisión estaba tomada, si no lo intentaba no podría saberlo.

Así que dicho y hecho, volví a quedar de nuevo con Esteban “el Lute” para acometer este recorrido, quien se encontraba igual que yo, es decir, sin experiencia previa en marchas de resistencia. Hay mucha gente que se dedica a hacer caminatas interminables y están bien acostumbrados, pero nosotros nunca hemos antes una tan larga, y lo que más me preocupaba más que el cansancio era el posible dolor de algo que nos obligara a retirarnos antes de tiempo.

Otra de las cosas que más me sorprendió fue la escasa información que sobre este sendero existía, ya que la guía oficial solamente te indica los sitios y tiempos de paso pero sin entrar en más detalles, pero por mucho que busqué por internet apenas encontraba relatos completos de todo el recorrido o un buen álbum de fotos que me permitiera tener información adicional de todas las etapas, o quizás fui yo que no supe buscar en los sitios adecuados…

Finalmente decidimos salir un viernes a las 5 de la tarde, la idea era caminar toda la noche para llegar a la mañana siguiente a Montserrat, la guía oficial daba un tiempo de 14,5 horas, sin contar paradas y a un ritmo normal durante todo el recorrido. Tras llegar en tren desde Mataró a Barcelona y luego tomar el metro hasta Mundet, nos plantamos en la puerta de los jardines del Laberinto de Horta, lugar de inicio del GR-6, donde hay un poste indicativo del mismo que indica “camí romeu”. Hemos decidido hacer la excursión en el mes de Julio para aprovechar que las noches son más cortas, así tendremos más horas de luz.

Lo malo es que a las 5 de la tarde todavía hace mucho calor, no hemos tenido la suerte que esté nublado y el sol pica fuerte todavía. Nada más salir comienzan las primeras subidas que nos llevarán hasta lo alto de un collado en la sierra de Collserola, y en cuestión de pocos minutos ya estamos sudando de lo lindo, el agua va a ser un factor importante y ya vamos bien provistos para ello, sobre todo al principio que llevamos el agua congelada desde casa, todo un alivio cada vez que pegamos un trago bajo el sofocante sol.

Nada más comenzar, el sendero ya se adentra en la montaña y comienza a ganar altura, en algunos momentos se abren claros entre los árboles que nos permiten tener una vista magnífica de toda la ciudad de Barcelona, se agradece que en esta primera parte haya mucho bosque ya que nos proporciona una valiosa sombra en medio de tanto calor. Lo malo es que no dura mucho y el pequeño sendero por el que íbamos se transforma luego en una pista forestal “el camino de las aguas” que hemos de seguir, aquí las sombras escasean mucho más y toca caminar bajo un sol de justicia, a este paso nos vamos a deshidratar antes de que llegue la noche!

En un momento dado el camino gira hacia la derecha abandonando la pista de tierra y nos permite llegar al collado, donde enlaza con el GR-92 mediterráneo (el cual quiero completar en varias etapas, dentro de unos meses supongo que volveré a pasar por aquí siguiendo este otro GR). Consultamos la guía y vemos que vamos cumpliendo con el tiempo, lo cual nos alegra bastante. A partir de este punto el camino baja entre un frondoso bosque que nos da mucha sombra, y que incluso diría que es el trozo más chulo de todo el GR-6. Al tener mucha sombra y ser bajada se hace muy ameno de recorrer, parece que sigue un torrente por donde bajaría la lluvia en caso que hubiera. Tras unos minutos volvemos a encontrar otra pista forestal al llegar a un cruce, donde además vemos que hay una fuente, lo malo es que un cartel que dice “agua no potable”, pero por lo menos nos sirve para refrescarnos por completo, aunque cae muy poco agua.

Desde el cruce continuamos bajando por la pista en dirección a Sant Cugat, ahora el camino seguirá esta pista durante bastante tiempo, aunque las marcas del GR apenas existen, supongo que porque dan a entender que el camino evidente es por aquí. A falta de señales del GR lo que vamos a encontrar frecuentemente son palos con indicadores de dirección y tiempos, y menos mal, porque si hay algo que caracteriza a este GR es la mala y escasa señalización que tiene. Como la pista es muy ancha podemos caminar los dos en paralelo e ir hablando de nuestras cosillas (más bien de tonterías, como siempre), así será mucho más ameno el trayecto. El sol ya ha comenzado a caer, todo un alivio para nosotros.

Un poco antes de llegar a Sant Cugat pasamos al lado del Pi d’en Xandri, lo había visto siempre en fotos pero la verdad es que es muy grande, lástima que ahora tenga que estar sujeto por palos porque a unos gamberros no se les ocurrió otra cosa que intentar talarlo, no sé que culpa tendría el pobre árbol. Tras hacerle unas fotos, en poco tiempo acabamos llegando a Sant Cugat, se acabó la tierra y comienza el asfalto. El sendero sigue por un carril bici y luego gira hacia la izquierda para cruzar toda la población por el centro, la verdad es que nunca habíamos estado en esta población pero lo poco que vi me gustó, sobretodo la zona del monasterio y una plaza que había al lado, muy animada de gente, no pegábamos mucho allí metidos con nuestras mochilas y nuestras botas de montaña en medio de gente bien vestida de paseo por la ciudad.

Había leído por internet que la señalización en Sant Cugat era muy mala pero a nosotros no nos costó encontrar ni las señales ni los diversos palos indicadores que hay puestos y no tuvimos ningún problema. Allí aprovechamos para rellenar las cantimploras ya que no sabíamos cuantas fuentes íbamos a encontrar durante todo el recorrido, por si acaso. Tras alejarnos del bullicio del centro de la ciudad, el GR pasa por una zona habitada mucho más tranquila, pensábamos que ya estábamos saliendo de la ciudad y que aquellos eran las afueras, pero nos dimos cuenta de lo grande que es esa ciudad porque nunca se acababa, no sé el tiempo que tardamos en cruzarlas pero se nos hizo muy largo.

El sendero sale de la ciudad atravesando un puente que cruza la autopista AP-7, llena de coches como siempre, una vez cruzado el puente pasamos junto a las instalaciones de Hewlett Packard, que son inmensas. A nuestra derecha se ve al fondo RTVE, con unas instalaciones también muy grandes.

Ahora el asfalto se vuelve a convertir de nuevo en pista de tierra, desde aquí tenemos una buena panorámica de toda la sierra de Collserola, con la torre del mismo nombre y el Tibidabo en la parte de arriba, parece mentira que hace poco tiempo estábamos allí, vamos a buen ritmo y de momento ajustándonos al horario de la guía, estamos contentos de ir así. Toca subir de nuevo, siempre por pista forestal, este tramo se nos hace algo pesado ya que no tiene ningún aliciente, ni vistas, ni curiosidades, ni nada, hasta que finalmente llegamos a un cruce con un poste indicativo ya que coincide con el GR-173. Ahora giramos hacia la izquierda siguiendo siempre la pista. Una de las cosas que nos llama la atención es la cantidad de gente que hay corriendo o yendo en bicicleta por la zona, lo cual no es de extrañar ya que al estar todo tan urbanizado esto es el único sitio donde se puede estar algo más tranquilo.

Desde esta zona ya podemos ver Montserrat a lo lejos, comienzo a pensar que mañana ya estaremos allí, no sé en que condiciones, pero que tenemos que estar. Me comenta Esteban que le da la impresión de que el Tibidabo y Montserrat están a la misma distancia, lo cual es totalmente imposible, pero efectivamente de una forma visual no parece que la distancia entre una y otra sea tanta como lo es en el mapa.

El camino sigue por encima de la cadena montañosa sin ganar ni perder altura, aunque al cabo de un rato la pista ya comienza a descender claramente hasta la población de Les Fonts. El sol ya se está comenzando a esconder por el horizonte y nos ofrece una puesta de sol espectacular. Tras un buen rato de pista finalmente llegamos hasta el pueblo de Les Fonts, donde aprovechamos para cenar algo de las provisiones que llevamos y para hacer una primera revisión de nuestros ya machacados pies, Esteban me comenta que le están comenzando a fastidiar un poco y que no anda muy fino, pero que de momento puede continuar. Aprovechamos esa parada también para hacer un primer cambio de camiseta por una de repuesto, estamos completamente empapados en sudor y en cuanto te paras te enfrías enseguida, y más con la llegada de la noche, que ya ha caído sobre nosotros, cuando volvamos a ver el sol esperamos que sea ya muy cerca de Montserrat.

Tras ese pequeño descanso continuamos la ruta, salimos al lado de una urbanización donde todavía nos alumbran las farolas pero enseguida el camino se vuelve pista forestal de nuevo, ahora ya está todo completamente oscuro, así que toca enchufar los frontales para alumbrarnos, llevamos pilas de repuesto por si acaso pero finalmente no hicieron falta. El camino comienza a descender haciendo curvas hasta cruzar de nuevo un puente sobre la autopista, y enseguida comienza a ganar altura de forma notable con un desnivel bastante fuerte, donde posteriormente enlazamos con el otro sendero que va de Barcelona a Montserrat, el GR96, que sale de Vallvidrera. Al llegar a lo alto de la cadena enseguida el camino entra en la urbanización de Can Solá, donde apagamos los frontales ya que hay luz suficiente con el alumbrado de dicha urbanización.

Nos sorprende lo grande que es esta urbanización ya que tardamos un buen rato en atravesarla, y enseguida se forma una orquesta de ladridos impresionante, a cada casa que pasamos hay un perro que se nos pone a ladrar, si multiplicamos eso por todas las casas que había el resultado era un continuo escándalo de ladridos, no sé como los vecinos puede dormir si cada vez que pasa alguien caminando forman ese jaleo… Este trozo se nos hace bastante pesado, parece que nunca vayamos a salir de allí, aunque finalmente por fin llegamos hasta la carretera Terrassa-Martorell. Nos sorprende que el camino va justo al lado de la carretera por la derecha durante un buen rato, con el incesante ruido de los coches al pasar, vemos poco apropiado caminar así durante tanto tiempo para ser un GR, menos mal que más adelante nos metemos en otra urbanización aunque enseguida el sendero se vuelve muy estrecho y atraviesa una zona boscosa, aunque llena de telarañas, parece como hiciera mucho tiempo que no pasa nadie por aquí, las señales siguen siendo muy escasas.

Acabamos saliendo a otra carretera, la de Ullastrell, y aquí no hay ni rastro de las señales. Tras buscar sin resultado durante 5 minutos decidimos seguir por la carretera hacia la derecha un poco a ver, el problema es que no hay ningún arcén y de noche los coches pasan muy cerca, no llevamos ningún reflectante y aquello es peligroso. Tras muchas dudas por fin vemos las señales de nuevo, hemos acertado con el camino pero no lo teníamos nada claro. Encontramos un palo indicador que nos dirige a un camino hacia la riera de Gaià, primero por pista de tierra y luego con una bajada fortísima hasta la misma riera, desde arriba ya se oye el agua.

Finalmente conseguimos llegar a la riera de Gaià, son las 2 de la noche y de momento vamos a buen ritmo. Aquí encontramos otro poste indicador pero como no lo vemos claro miramos la reseña y nos dice que hemos de continuar por el lecho de la riera. El problema es que lleva algo de agua y no vemos ningún camino paralelo a la misma, quizás estaba pero de noche es muy difícil ver más allá de la luz del frontal, así que sin tenerlo nada claro comenzamos a caminar literalmente por encima del agua, menos mal que llevábamos las botas de trekking con el Goretex. En algunos tramos sí que vemos que podemos salir del agua y caminar por senderos estrechos junto al curso de la riera, pero enseguida vuelven a la misma, no lleva mucha agua por suerte pero no podemos evitar mojarnos las botas. Notamos también cierto olorcillo a jabón, a saber de donde viene esta agua…

Tras una hora caminando por la riera me comienzo a preocupar, porque no hemos visto ni una sola señal del GR y porque se supone que debíamos haber llegado hasta el cruce con otra riera, la de Sant Jaume, pero nada de nada, pensamos que hemos tenido que equivocarnos pero la verdad es que tampoco hemos visto ningún desvío, desde el comienzo de la riera indicaba 1 km. hasta el cruce pero diría que llevamos ya más de 2 kms. Le comento al Lute que lo más prudente es que salgamos de allí por donde sea y busquemos alguna carretera que nos lleve hasta Olesa, aunque sea fuera del GR, no es normal, lo malo es que aún siendo de noche se aprecian paredes de roca a ambos lados de la riera, como si fuera encajonada, sin salida posible, sólo nos queda continuar aguas abajo.

Pero finalmente, justo antes de llegar a un puente encontramos en cruce y de nuevo las señales, era el camino correcto, pero aún así no dejé de cabrearme por la mala señalización en ese tramo, quizás de día es totalmente diferente, pero de noche no vimos ni una sola marca de pintura. Contentos por haber encontrado de nuevo las señales, giramos hacia la derecha ahora subiendo por la riera de Sant Jaume, lo malo es que están haciendo una obra faraónica con un puente que cruza todo aquello y tenemos que ir esquivando todos los materiales de obra que hay allí metidos, aún está a medio construir, no sé si es por el Cuarto Cinturón o que es, pero tiene pinta de ser una autovía o algo así.

Volvemos a dudar hacia donde seguir, así que nos metemos de nuevo dentro de la riera por encima del agua y tiramos curso arriba, efectivamente encontramos señales pero ahora no sé si son del GR97 que también pasa por allí, menos mal que más adelante hay un cartel que ya nos indica la dirección de Olesa. Subimos una buena rampa hasta salir de la riera y entramos en la urbanización Oasis, donde volvemos de nuevo al asfalto y a la luz de las farolas. El camino sigue ganando altura hasta llegar al Coll de Olesa, donde vuelve a convertirse en pista forestal. Esteban me comenta que le duelen mucho los pies, le han salido ampollas y a cada paso que da el dolor se hace más intenso, así que tenemos que ralentizar bastante la marcha. El descenso hasta Olesa se nos hace interminable, vemos las luces del pueblo allí abajo pero parece que no vayamos a llegar nunca, y al ir más despacio parece que la distancia sea mucho más larga.

A las 5 de la mañana conseguimos llegar a Olesa y en el primer parque que vemos paramos para comer algo y revisar de nuevo lo que queda de nuestros pies. Efectivamente Esteban tiene unas ampollas impresionantes, me comenta que no puede dar ni un paso más pero yo le animo a seguir, echamos mano del botiquín para que se ponga unas tiritas anti ampollas a ver si surten efecto, pero en cuanto se pone de pie de nuevo y comienza a caminar va completamente cojo, apenas puede apoyar la planta del pie en el suelo y ve imposible continuar así hasta Montserrat, tiene que ir muy despacio caminando.

El día comienza a clarear y dentro de poco saldrá el sol, pero como veo que no puede continuar decidimos que iremos a la estación de los ferrocarriles y media vuelta, aunque él me dice que siga yo solo, que ya que yo puedo andar que acabe la excursión, aunque él se retire allí, está claro que es totalmente imposible que él pueda seguir, así que tomo la decisión de seguir yo solo. Me despido de él en la estación de Olesa y continúo caminando, enseguida se sale del pueblo pero tras cruzar el puente por encima de la vía del tren no veo ninguna señal, así que decido continuar caminando al lado de la carretera que va a Manresa. No veo ninguna señal en todo ese tramo por que deduzco que me he equivocado, además no me gusta nada estar allí porque los coches pasan a escasa distancia a más de 100 kms/h y el arcén es muy estrecho.

Cuando la carretera cruza por encima del rio Llobregat veo un palo indicador que me confirma que efectivamente el camino no era por allí, así que lo que hago es pasar al otro lado del rio y seguir por una vieja carretera sin tráfico que va hasta Esparreguera donde vuelvo a encontrar de nuevos las señales del GR, el camino ahora comienza a ganar altura de nuevo. Empiezo a notar que en mis pies también se están comenzando a formar ampollas, el constante sudor del pie y la bota remojada por la riera tampoco habrán ayudado mucho, y el dolor cada vez comienza a ser más notable.

Por fin comienzo a ver Montserrat de cerca, el problema es que el sol ya está comenzando a subir y comienza a picar fuerte, encima en este tramo las sombras son muy escasas. Al llegar a la ermita de Santa Margarita el camino desciende de nuevo hasta la riera de La Salut, todo este tramo es de asfalto y no ayuda precisamente mucho para las ampollas. Al llegar abajo a la riera y cruzar el puente, de repente me vino un bajón físico importante, supongo que entre el dolor de pies, la falta de sueño, el fuerte calor que apretaba y el cansancio acumulado hizo que me flojearan las fuerzas, menos mal que me duró pocos minutos y me pude recuperar. Lo malo es que ahora quedaba lo peor de todo… la subida final hasta el monasterio.

Tras un pequeño descanso inicio el ascenso, el sol ya me está dando de lleno y me tengo que ir parando cada poco tiempo, la subida es muy fuerte y a cada paso voy buscando la mejor manera de apoyar la bota para que las malditas ampollas no duelan tanto, pero es inevitable que a cada paso vea las estrellas. Consigo llegar hasta la altura de la carretera que va a Collbató, pero aún queda mucho desnivel todavía, cruzo la carretera y encuentro un tramo de escalones de cemento, que me ayuda a subir porque me permite agarrarme a la barandilla y tirar también con los brazos. En ese momento me llama el Lute, me dice que ya está llegando a Barcelona medio dormido, y me anima a seguir, él no hubiera sido capaz de llegar hasta aquí en el estado en que tenía los pies, le fastidió mucho no poder completarla porque físicamente se encontraba bien para haber llegado.

Esta subida se me hace dura, muy dura, durísima, después de tantos kilómetros tener que acabar con esta ascensión es criminal, encima el sol no deja de castigarme, aprovecho las escasas sombras para irme parando a ratos, encima las reservas de agua ya se han acabado y tengo la boca seca del calor que hace. Después de mucho sufrimiento por llego hasta arriba del todo, en el Coll de la Serra Llarga, me alegro muchísimo de saber que no tendré que subir más, es todo un alivio. Lo malo es que las ampollas cada vez van a más y tengo que ir dando pasitos muy cortos, como su fuera un viejo, ahora más que nunca los bastones me ayudan mucho para descargar todo el peso posible mientras camino.

Comienzo el descenso, paso al lado de la ermita de Sant Miquel, luego cerca de la cruz de Sant Miquel y… allí está! El monasterio ya se ve! Unos últimos cientos de metros que se me hicieron eternos y finalmente llegué, lo primero que hice fue meterme un buen trago de agua y rellenar la cantimplora, sólo me quedaban unos pocos metros…

… y allí estaba, en la plaza del monasterio! 19 horas después de haber salido había conseguido llegar, había salido el día anterior a las 5 de la tarde y ahora eran las 12 del mediodía, nunca en mi vida me había metido una pateada tan grande!!!

La guía oficial daba como tiempo 14 horas y 10 minutos sin contar paradas, pero yo estaba contento, teniendo en cuenta el ritmo lento que habíamos tenido por culpa de las ampollas, y contando que mi forma física precisamente no era la más deseada, pero no me importó demasiado el tiempo, ahora mismo para mí lo que contaba es que había podido completar todo el GR6 de un tirón, y aunque llegué con los pies muertos había podido cumplir mi objetivo. Enseguida llamé a Esteban para decirle que finalmente lo había conseguido, y que el éxito de la excursión también era para él aunque no la hubiera podido acabar.

Aún tuve ganas de dar una vuelta por el monasterio y hasta puse una vela con algún que otro deseo para una persona muy especial, para luego bajarme con el cremallera hasta Monistrol, coger el tren hasta Barcelona, luego el metro y luego otro tren de cercanías hasta Mataró, se me hacía muy complicado poder mantenerme despierto en todo el viaje, me vino el bajón de repente ya que llevaba unas 36 horas despierto y el cuerpo me pedía descanso urgentemente, en cuanto llegué a casa lo primero que hice fue tirarme encima de la cama rendido, 16 horas más tarde me desperté…

Aún con la alegría de haber conseguido acabar la travesía, he de decir que el recorrido no me gustó demasiado, primero por la escasa y mala señalización que nos encontramos para ser un GR, y segundo porque atraviesa muchas zonas urbanizadas y gran parte del recorrido se hace por encima de asfalto, a veces al lado de carreteras con mucho tráfico, en resumen puedo decir que el camino en sí no tiene muchos alicientes ni zonas interesantes, el único tramo que me gustó algo fue el de bajada desde Collserola hasta Sant Cugat, el resto no tenía ningún interés especial, lo único interesante es saber que al final del camino está Montserrat, pero considero que podían haber trazado este GR por otras zonas más acordes con lo que es la filosofía de un sendero de Gran Recorrido.



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3 Comentarios
Enviado por Fran el domingo 20 de marzo de 2011

“Es la mejor crónica que he leído jamás. Certera, detallada, útil, con estilo propio, enhorabuena!!!!
En breve quiero hacer este gr. Si deseas guiarme, sería un honor para mí, maestro!”
Enviado por Sergio el viernes 13 de mayo de 2011

“Muchas gracias!!!yo estoy pensando hacerlo en breve por etapas y esta reseña me sera seguro muy util!!”
Enviado por Crosby Y Carol el domingo 21 de abril de 2013

“'' es una historia facinante y digna de admiracion te felicito ahti y atu amigo aunq no aya podido aserlo tambien lo intento de verdad muxas felicidadez''mi hermana y yoo queremos hacer el mismo recorrido q tu pero no estamos muy en forma que se diga y pues no sabemos si aserlo en mas tiempo pero lo intentaremos en tu historia se ve q ahj sido una experiencia estupenda y me gustaria ami y a mi hermana vivirlas me gustaria q me dieras algun consejo ya que en pocos dias saldremos en camino gracias a tu historia.. un saludo”


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